Un aborto de matón neoyorquino, un intento de machote que queda en soplanucas, alguien que va de duro y es en realidad un trozo de mantequilla al sol: blandita y poco a poco se derrite. Nadie negará la existencia de gente así, estamos plagados. Desde el que farda de ser un levantador nato de mancuernas y te dice "mira qué brachos que tengo", hasta el que cree imponer con pose chulesca.
¿Por qué hablar de ellos? Porque son muy graciosos. No hay nada como pincharlos para ahcer que su ya mellado orgullo se haga añicos, y tengan una necesidad imperiosa de defenderse con lo único que creen que saben: a hostias. La gran coña llega entonces, cuando piensan que su ultimatum hará que cualquiera retroceda, que sus artes de combate perfeccionadas en el Tekken y el Street Fighter, le servirán para tumbar a quien se le ponga tonto. Craso error, pues no sorprende que aguanten poco o nada.
Chimpancés en celo con interés por demostrar su hombría, cuando la realidad es bien distinta. Es como quien juega al póker y mete un farol gordo. Puede haberle funcionado en alguna ocasión, no tener NADA y ganarlo TODO. Pero hay un momento, en el que te joden, y te arruinas. Esta gente funciona igual, un buen día se encuentran con su némesis, y reciben. Lo maquillarán con mil y un farsas, pero en el fondo, tendrá un niño llorando en una esquina.
Aconsejo encarecidamente, que por el bien de esos necesitados, les deis lo que realmente piden: dos hostias a tiempo. Mejor cuando son jóvenes, a cuando ya tienen canas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentarios:
El problema es que hay taaaaantos chimpanzés de esos que una ya no sabe que hacer(un genocidIo no estaría mal).
Espero que esta vuelta a tu blog no sea temporal, no soy el mismo sino leo tus creaciones jeje.
Publicar un comentario en la entrada